2º aniversario Fugitivo

🎉Hoy se cumplen dos años de la publicación de mi primera novela, Fugitivo. 🎉

No hay texto alternativo automático disponible.Un día como hoy llegó el repartidor a mi casa con unas cuantas cajas, las dejé por el salón y las abrí una a una con una emoción tan increíble que aún hoy, recordándola, me sobrepasa. No soy capaz de expresar la mezcla de orgullo y satisfacción personal que da tener el fruto de tu esfuerzo e ilusión en tus manos.

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A la semana siguiente, conocí a una de las chicas más especiales y de las que más apoyo recibí en ese primer momento de anonimato, Elena, La Trotamundos. Y luego, otra booktuber encantadora le haría la primera videoreseña súperpositiva a Fugitivo, Aurora (del canal The Aurorix). Elena me comentaría en febrero que ella iba a asistir a una presentación de un segundo libro de una trilogía, a la que me animaría a ir y gracias a ello conocería a la maravillosa Rolly Haacht. Una de las luces que no dejan que me rinda, una amiga con mayúsculas. Fue la primera vez que hice un intercambio y conocí a mucha gente bonita que sigo su actividad por redes y que veo en las BLCs o en presentaciones de libros.

Presentación de “Virtud y Verdad” de Rolly Haacht (2016).

IMG_20170602_132224732Después una lectora y bloguera preciosísima empezaría a hablar conmigo y trabaríamos una amistad tan fuerte que sigue a día de hoy. Mi querida Lidia Weasley. A pesar de cumplir el sueño de autopublicar, me quedo con haber conocido a tanta gente talentosa y haber creado un grupo de WhatsApp con Rolly y Lidia. Hemos vivido en estos dos años muchas cosas juntas y habéis estado ahí en mis momentos más oscuros y terribles. Os debo mucho.

Después conocería a Iria y Selene, a Alba Quintas, a Gema Bonnín y a mucha gente más que serán inspiración constante.

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Brienne, de Fugitivo. Ilustrada por Marta Montell.

Aún hoy, Fugitivo me sigue acercando a muchas personitas que me apoyan cada día. Algunas las tengo desvirtualizadas y otras no, pero espero hacerlo algún día porque merecen MUCHO la pena. Entre todos destaco a: Carmelo Beltrán (que se está convirtiendo en un lector 0 rutinario y fanboy muy chachi), mi Sammy Weasley (amiga y fotógrafa), Alhana (RhiverCross), Arantxa Comes, mi tocaya Sonia, Manuel Mairal, Aitziber, María, Nayade, Arturo (Aruv, que hizo una lectura conjunta de Fugitivo), Isabel (libros citados), las maravillosas lectoras 0 de mi última novela, Marta Montell (que me dibujó a Brienne, un personaje secundario de la novela), las chicas del Gato de Cheshire (por el trato y los vídeos guays que hacéis), Deborah Heredia, Esther… Y escritoras que leo en la sombra y stalkeo porque adoro: Andrea Tomé, Beatriz Esteban, Clara Cortés, Victoria Álvarez, Laura Tárraga…

Así que, en resumen, en estos dos años han pasado muchas cosas. No he cumplido mi sueño inicial, que es publicar de forma tradicional; pero sí que he escrito dos manuscritos más y estoy con el tercero. Todo son historias autoconclusivas y de géneros diferentes. Terminé mi primera novela con 15 años, que se llamó Luz oscura. Era fantasía juvenil y hablaba sobre la muerte y las fuerzas que hay al otro lado. A los 17 vendría Fugitivo, una historia de ciencia ficción que comienza como una utopía y acaba siendo una distopía donde la inclusión es plena y tiene personajes LGTB (sus protas, por ejemplo). Retocaría un poco las tramas en los años siguientes y la autopublicaría a los 23 con Círculo Rojo (noviembre, 2015). La tercera y cuarta novela las acabaría en años consecutivos y serían una fantasía de aventuras oscura (La posada Shima: el sacrificio del mago) y un young adult que trata la depresión como hilo conductor de la historia (la chica del corazón de agua).

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Pero como un aniversario no es un aniversario sin un premio, ahí va el mío:

Voy a sortear dos ejemplares (porque hago dos años) de Fugitivo entre todos los que hagan RT al tuit que colgaré en mi perfil de twitter y me sigan. ¡Súperfácil! Es mi manera de premiar que estéis dándome tanto apoyo.

Ojalá pudiera ofreceros más, pero por ahora es lo que hay. Esperemos que el año que viene podamos darle la bienvenida a otro retoño literario. ¡Cruzo los dedos!

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¡Empezó el #NaNoWriMo!

NaNoWriMo

Ya llevamos una semana del NaNo. ¿Cómo se está dando la cosa?

Yo no llevo demasiado escrito. Se supone que ya debería haber sobrepasado las 10.000 palabras y no llevo más de 5.000… En estos últimos días no he escrito nada porque estoy de vacaciones y he estado fuera todo el día. ¿Quizá hoy sea el día en el que vuelva a la rutina? Parece ser que no.

Mi objetivo, como ya dije en la entrada anterior, no es llegar a las 50.000 palabras, si no escribir. Porque creo que hay que enfocar este tipo de retos de manera personal. Nadie es igual ni trabaja igual que el que tiene al lado. Como bien dice Beatriz Esteban en esta entrada: “Tienes tu propia historia esperando ser contada. No importa el cómo ni el cuándo“.

El dilema principal con el que me he encontrado es que he estado dudando mucho sobre el proyecto que quería coger. Demasiadas historias. Pero sabía que la que debía elegir era la que me moviera algo por dentro, la que me dijera que tenía unos personajes tan diferentes y necesarios que debían de existir. Así que he escogido ese proyecto que actualmente se llama Héroes de papel.

No sabía a dónde me iba a llevar aquel word con 3 hojas escritas, pero al cuarto día del NaNo, mientras iba en tren, tuve una revelación. Tenía dos ideas en words diferentes de historias que tenían mucha relación entre sí. Y, dado que si las hubiera desarrollado por separado habrían parecido muy iguales, he decidido juntarlas. Y me siento muy feliz de haberlo hecho porque el proyecto ha crecido y he encontrado ganas extras para ponerme a escribir. (Vamos a omitir el hecho de no haber tocado el ordenador en esta semana, porque sí que he cogido la libreta para apuntar ideas y tramas).giphy (14).gif

Este año he leído historias reales muy duras de chicas que han sido muy valientes por haberse atrevido a contar su historia. A pesar del horror, leerlas ha sido inspirador. Y a raíz de esto, yo quería también contar algo motivador para dar voz a quien no puede o no se atreve. Quería hablar de aquella semilla que todos tenemos en nuestro interior y que crece en las adversidades. Que aunque todos pensemos que en ciertas ocasiones somos unos cobardes, no es del todo cierto. Solo que en algunos esa semilla germina con más lentitud.

Pero no quería darle una atmósfera de drama, así que he introducido un factor fantástico para que el contraste sea aún mayor. No sé qué conseguiré al final con todo esto, porque creo que estoy siendo cruel con la historia personal de algunos de mis personajes. Y mira que por lo general no lo soy (bueno, en La Posada Shima sí lo fui un poco… Vale, bastante.) Pero creo que va a quedar un mensaje finalmente positivo. Sí, digo creo porque es la aventura de ser escritora de brújula, que no sé con qué me voy a encontrar en mi escritura.

¿Y vosotros?
¿Cómo lleváis la primera semana del NaNo?

Planifiquemos el NaNoWriMo

Esta no era la entrada que tenía pensada escribir, pero me lleva a enlazar con lo que sí quería abordar: que escribir con objetivos y con alguien al lado, hace la experiencia mucho más rica y te hace ser más constante. Y es que estamos casi a las puertas de noviembre, y eso solo puede significar que se avecina ese mes. El mes del NaNoWriMo.

Mis dos últimos manuscritos terminados tuvieron un fuerte empujón gracias al NaNoWrimo de esos años.

NaNoWriMoY te preguntarás, ¿qué es eso del NaNoWriMo? Pues es el National Novel Writing Month. Y consiste en escribir en un mes 50.000 palabras, o lo que es lo mismo, una novela corta. Es un pretexto para escribir, para adelantar, para desempolvar historias antiguas, relatos con tirón, para construir un intrincado worldbuilding… Así que afilad las plumas y despejad el escritorio, abrid la mente y poneos esa lista de reproducción que os hace ser creativos. Inscribíos en la página (web oficial), y picaos con vosotros mismos para conseguir el ansiado trofeo de la satisfacción personal. (Esto ha sonado muy a anuncio, ¿no? Juro que no me llevo comisión).

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Portada no oficial del año pasado que hice para el #NaNoWriMo.

Por mi parte, llevo dos años precisamente participando en el NaNo y ha sido con las dos novelas de las que hablo siempre: La posada Shima y La chica del corazón de agua (aunque solo en el 2016 empecé a tomármelo en serio y a inscribirme e ir actualizando mi perfil. ¿Quieres ver cómo me fue el año pasado? Hice una entrada hablando de ello).

Ninguna de las dos novelas las he empezado ni acabado en ese tiempo (yo escribo muy, muuuuuy despacio), pero sí ha sido en ese mes cuanto más he adelantado porque me obligaba a sentarme y a rellenar el calendario de palabras escritas (se supone que debes escribir al día 1666 palabras).

Solo que soy muy críticagiphy (9)A mí no me sirve sentarme a escribir sin más. Releo siempre lo que ya llevo escrito, por eso soy tan poco productiva. Me gusta pulir y pulir. Esto es contraproducente también para mí, porque veo que al final el contador de palabras crece demasiado lento y he invertido demasiado tiempo sin haber conseguido avanzar.

Pero aquí hemos venido a participar y mi objetivo es ver si consigo por fin arrancar con un nuevo proyecto. Aún no tengo uno elegido (pero no por falta de ideas, precisamente me ocurre lo contrario, que tengo muchos frentes abiertos y todos me gustan). Espero conseguir en esta semana elegir uno y darle a la tecla con decisión.

Estoy deseando ver mi TL llena de objetivos, ideas, ilusión y apoyo. Me parece un mes precioso. Una iniciativa genial. ¡Anímate!

¿Vas a participar?

 

 

Día de las escritoras

¡Feliz día de las escritoras! (Un día atrasado).giphy (1)

Me siento muy orgullosa de todo el movimiento que veo por redes este mes y, sobre todo, durante este día. Fomentar la lectura de libros escritos por mujeres y visibilizar sus maravillosas novelas compartiendo los títulos que más nos han gustado, me parece una manera muy bonita de hacer valer a todas las que luchan por sus sueños y por cambiar el mundo.

Y de algunas de esas escritoras quería hablar hoy aquí. Jóvenes, talentosas e inspiradoras. De las que no solo con sus libros consiguen llegar a los corazones si no, más importante aún, a las mentes.

bookish b(r)at 🦇Hay dos blogs en concreto que amo leer y a los que estoy suscrita. El primero, el que más actividad tiene, es el de Andrea Tomé. Una mujer valiente que aprovecha su voz para concienciar sobre los TCA, para quitar el estigma que tienen las enfermedades mentales y que, además, da consejos sobre escritura y el mundo de las editoriales, habla de temas LGTBI+, recomienda libros, y descubre nuevos lugares preciosos. Un blog muy completo, muy cuidado e inmensamente útil y entretenido.

Beatriz Esteban;El segundo blog del que quería hablar es del de Beatriz Esteban. Una chica muy dulce con la que da gusto conversar. Humilde, fuerte y que también usa su voz para dar visibilidad a las enfermedades mentales. En su blog habla de superación, de escritura y de sus proyectos. Da charlas en coles sobre salud mental, algo que me parece tan loable e inspirador.

Seliria

Y, hablando de inspiración, las siguientes autoras son dos soles, una motivación constante que repiten una y otra vez que todas somos válidas para cumplir nuestros sueños. Hablo de Iria y Selene. Más que su blog, hablo de sus cuentas de twitter, donde Iria, sobre todo, siempre está muy activa. De verdad que sus hilos son lecturas más que recomendables. Habla sobre feminismo, sexualidad, política, sobre salud mental, y ambas son súper cercanas. Los artículos que comparte Selene son geniales.

Creo que estamos en una nueva era donde hemos convergido muchas personas en una esfera de cercanía, pasión por la lectura y la escritura, y de empatía y comprensión. Donde empezamos a poder hablar de todo y a luchar por quienes realmente somos y por quien queremos llegar a ser. Un espacio abierto, donde apoyamos al otro y nos alientan a seguir. Me parece una comunidad muy bonita la que veo en toda mi TL de twitter. Y le estoy inmensamente agradecida.

A veces es complicado denominarse autora, escritora, creadora… Porque la percepción que se tiene de uno mismo varía. Es difícil abrir las alas cuando muchos te las intentan cerrar. Pero también sé que merece la pena luchar por lo que te hace feliz. Así que gracias a todas las que, desde el desconocimiento, me habéis animado a continuar y me habéis dado mil ganas de escribir. Lo seguís haciendo.giphy (2).gif

No me puedo marchar sin dejar por aquí mi top 5 de libros escritos por mujeres leídos este año. Todos me han marcado, enamorado, hecho sufrir y los releería fijo (el orden es aleatorio, no es un ranking):

  1. Rojo y oro, de Iria y Selene.
  2. Seré frágil, de Beatriz Esteban.
  3. Verdad y perdón, de Rolly Haacht.
  4. Love letters to the dead, de Ava Dellaira.
  5. La flor de fuego, de Alba Quintas.

El silencio del «no».

Una de las cosas más frustrantes que ofrece la escritura (si se quiere publicar), es la espera de respuesta por parte de las editoriales a las que has enviado tu manuscrito. Da igual cómo redactes tu carta de presentación o lo que pongas en el cuerpo del mensaje. Si no te pones en contacto con ellas tras unos meses, no obtendrás respuesta. Y, aún así, la mayoría no contestará. Tendrás suerte si, al enviar tu obra, recibes un mail programado indicando que les ha llegado.giphy (1)Hace ya 4 meses de la última vez que una editorial me dijo que necesitaba más tiempo para analizar mi manuscrito. Que comprendo que cada una tiene sus ritmos. No debe ser nada fácil decidir qué publicar, por qué obra apostar, qué portada, presentaciones, merchandising hacer, estimar cuánto puede vender ese autor nuevo, qué tirada imprimir…

Pero hace 4 meses de la última información, más otros cuantos meses previos antes de preguntar por primera vez cómo iba la cosa. Por eso escribo esta entrada hoy; porque hace un rato que he vuelto a enviar varios correos por si alguien me puede decir algo. Que pensarán que soy una pesada, pero no soy nada invasiva. Creo que los tiempos de espera han sido suficientes. He respetado los periodos que indican en sus webs o correos programados.

giphy (4).gifA lo que quiero llegar es que no es tan complicado decir «no». No es tan difícil tener un mail ya preparado que copiar y pegar para desestimar una proposición. A los escritores nos aliviaría tener alguna forma de saber que no se nos ha olvidado en la bandeja de entrada como no leído. No es un drama obtener una negativa. Aunque reconozco que siempre te quedas un poco decepcionado. Pero al enviar tu obra sabes a lo que te enfrentas. Para bien o para mal.

Pero más que un «no», sienta peor el silencio. Quizá no a todos les pase, pero por ese mutismo yo sí sufro ansiedad y una frustración cada vez mayor. Sin nombrar la inseguridad que uno ya tiene de por sí y que se acrecienta. ¿Valgo para esto? ¿Soy tan pésima? ¿Pero me leen? ¿Será que tengo que abandonar este sueño? ¿Para qué me esfuerzo tanto?

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Sí, a veces me apetece gritar. Enviar una cantidad tan grande de correos para que mi nombre sature su bandeja de recibidos hasta que alguien me escriba: «Oye, que sí que te hemos leído. Para».

Pero entonces, ¿por qué lo hacen? ¿Por qué no contestan? ¿Es falta de organización? ¿Es falta de interés? ¿Es miedo  o lástima porque no quieren romper nuestros corazones?

Obtener un «no», no es desanimarnos. Y para nada es un fracaso. Es tachar de la lista únicamente un nombre para poder seguir en busca de otras oportunidades. Es dar la vuelta a tu discurso para ver si otro funcionaría mejor. Es reinventarse.

Siento toda esta parrafada. Hay cosas que no comprendo y que creo que jamás comprenderé. Pero pienso que hace falta un pelín más de empatía en esta clase de sectores. Cuando envío un mail no mando unas cuantas hojas llenas de letras. Es un compendio de esperanza, sueños, dedicación, sufrimiento, orgullo, experiencia, anhelos y tiempo. Es un trabajo solitario que requiere mucho esfuerzo y constancia. Es una parte de mí.

Pero bueno, todo esto es solo un pensamiento. No me voy a retirar de esta carrera tan apasionante ni a dejar de escribir. Seré mejor o peor. Gustará más o menos lo que tenga que decir o lo que tenga que contar, pero si me detengo, no podré llegar a mejorar. Solo toca armarse de paciencia y seguir.

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Jareth también sabe de esperar.

Escucharse a uno mismo

Hoy quería ocupar el espacio que me deja este blog (casi abandonado) con una reflexión personal.

Me he dado cuenta de lo poco que apreciamos los momentos con otras personas. No con cualquier persona, si no con las que nos hacen sentir bien. Son ratos que pasan veloces, y tal como llegan, parecen marcharse. Al menos esa es la sensación que hoy me ha asaltado. Pasé dos días buenísimos en los que me reí muchísimo con una gran amiga que vino a Madrid (de verdad que esas horas me llenaron tantísimo), pero justo el sábado a la tarde se torció por una mala noticia. La burbuja de felicidad explotó y, al día siguiente, no quedó nada de aquello.

Tuve que asistir a un evento al que a nadie le gusta hacer acto de presencia porque, precisamente, se reúne la gente para reparar en esa persona que ya no está.

A lo que voy es que, hoy, varios días después, escuchándome más de cerca, he comprendido de pronto que me sentía algo melancólica. No lo había notado, pero una carga se había agazapado en mi espalda y había clavado sus uñas invisibles. Porque lo que impacta en tu vida, provoca un seísmo en el resto de días de tu existencia. Tanto lo bueno como lo malo, aunque esto último resuena con un eco más potente.

Y me he sentido vulnerable, falta de esos recuerdos tan divertidos que había vivido la semana anterior. Sentí que no los había guardado con el cuidado que se merecen, con el detallismo necesario. Pero es que pensamos que los buenos momentos serán eternos, al igual que el equilibrio emocional. Al igual que la salud.

El mensaje que quiero trasmitir es que abracéis, que disfrutéis de la buena gente, de los que os quieren y de a los que queréis. Que digáis te quiero. Porque es un mal hábito el sobreentenderlo. El pensar que el otro ya lo sabe. Pero yo hoy necesitaba un abrazo, un te quiero y no lo sabía. Puede parecer algo tonto, pero nunca está de más pisotear el orgullo y abrirse un poquito a los demás.

Mi mal hábito es nunca decir estas cosas. Que en ocasiones muy puntuales como hoy me siento mal, que quiero llorar. Me las trago como un mal veneno. Pero estoy en el dificultoso trabajo auto impuesto de empezar a cuidar de mi mente también, así que escribo esto para creérmelo más. Ha sido uno de los beneficios de escribir La chica del corazón de agua.

Así que…

Escuchaos. Cuidaos. Quered y quereos.

#ProyectoAgua y búsqueda de lectores

¡Hola, hola!

Hoy quería hablaros de cómo llevo el #proyectoagua, que en realidad tiene un título muy bonito y que, si me seguís en Twitter, ya sabréis. Como llevo más de 230 páginas y me falta como un 18% para terminar, supongo que puedo desvelarlo. Se llama La chica del corazón de agua.

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Portada que hice para el #NaNoWriMo 2016 y que no es oficial

Reitero que aún no lo he acabado, y es debido a que me encuentro en una situación personal que no me lo permite. Pero espero que, con esfuerzo, pueda ponerle punto y final relativamente pronto. Digo relativamente porque mi mente es un mundo aparte y gobierna mi motivación a voluntad. Es decir, que me la quita.

Pero no quiero ponerme pesimista. He venido a hablar de este proyecto de novela porque es importante para mí. Porque me está (o al menos me estaba) curando, y creo que es necesaria.

El título se debe a lo que representa la depresión. Es una historia que intenta romper con el tabú y con la representación que se tiene de esta enfermedad. No es un relato triste, si no que la introduzco como una metáfora, siempre intentando que se entienda cómo se siente la protagonista y por qué. Es más una historia de amistad, de personajes y de superación.

La chica del corazón de agua es Petra, que ha decidido trasladarse para estudiar en una universidad privada e independizarse. Está luchando contra esta enfermedad y el cambio, cree, que será bueno.

¿Por qué lo del corazón de agua? Porque al contrario de lo que se piensa, la depresión no es falta de felicidad, sino de vitalidad. Es cansancio, frustración, es pérdida de emociones e interés, de satisfacción. Y precisamente en esta pérdida es en lo que más me centro. De ahí el símil del agua. Porque no es que se deje de sentir. Porque se ríe, se disfruta, se ama… pero nada de eso se retiene. No dura mucho ahí dentro. Al final es como una piscina por la que se avanza lentamente, y aunque haya resistencia, se acaba atravesando. Así es con las emociones, es como si te atravesaran el corazón y acabaran por marcharse. Es sentir un vacío angustioso que no crees ser capaz de llenar jamás.

Obviamente, como podréis haber intuido, es ficción.  Una historia totalmente inventada, cuya protagonista poco tiene de mí y de mis circunstancias personales. Aunque sí tiene  mucha verdad. Aquí he plasmado mi experiencia personal con ello, lo que yo sentía. Por eso no quiero que se interprete como la verdad universal, porque es únicamente lo que yo experimenté en primera persona. Hay muchas variantes, como personas hay en el mundo. Cada una es diferente y puede sentir otras cosas porque precisamente entran en juego tantas variables: físicas, psíquicas y químicas.

No sé qué haré cuando la acabe. Me gustaría tener en este caso lectores beta sensibles, otros que hayan estudiado psicología y otros que no sepan mucho del tema y solo me quieran leer.

Así que esta entrada también es un anuncio: si entras dentro del perfil que indico, y te interesaría ser lector 0, deja un comentario o escríbeme a sonialerones@gmail.com hablándome un poco de ti y de por qué crees que te puede interesar o qué me puedes aportar para que mi historia quede redonda (experiencia personal, académica, entusiasmo, galletas, consejos…). Y, por favor, no te comprometas con este proyecto si piensas que no vas a poder sacar tiempo para leerlo o que va a quedar abandonado en tu escritorio o kindle. Necesito compromiso real.

¡Gracias!

Fugitivo 「Reseña」

Celia Añó

Llevo un buen rato dudando entre si mantener o no la sinopsis. La suelo poner siempre con la ficha del libro, pero es que esta en particular me ha gustado muuuuy poco. Para mí cuenta demasiado. Así que hoy la introducción la pongo antes de la ficha del libro. Si eres de los que le gusta saber cuanto más mejor, sigue adelante, si eres de los que prefiere ir a ciegas… ¡Corre como Liam todo recto hasta Opinión personal! Y si te gusta ir muuuuy a ciegas, en Valoración tienes mi opinión final de este libro.

  • Título: Fugitivo.
  • Autora: Sonia Lerones.
  • Género: Ciencia ficción, distopia, aventuras, romance.
  • Editorial: Círculo rojo.
  • Sinopsis: En un futuro en el que las personas son controladas en todo momento por dispositivos electrónicos, se acaba de descubrir que ciertos individuos de la sociedad están evolucionando y no pueden ser controlados. Liam es uno de ellos…

Ver la entrada original 618 palabras más

Ganadores concurso + sorteo 1000 seguidores

¡Hola, hola!

Hoy os traigo al ganador del concurso de relato de sci-fi o fantasía que comenzó el 20 de marzo y que finalizó el 20 de abril. ¡La cosa ha estado muy reñida! Recuerdo aquí las bases por si te lo perdiste o no sabes de lo que hablo:

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Debo reconocer que las primeras semanas pensé en cancelarlo por la poca participación pero, al final, se presentaron unos cuantos a última hora y me junté con unos relatos buenísimos. He disfrutado una barbaridad leyendo, y es que no pensaba que fuera a haber tanta calidad. Me alegro un montón de haber hecho este concurso solo por descubrir tantos mundos e historias diferentes. Todos, de verdad, sois unos pedazo de escritores.

Pero solo puede ganar uno. Y, tras quedarnos con dos finalistas, decidimos que el relato que más nos había gustado es:

Costura para granjeras tristes

que pondré íntegro más abajo. Así que… 🎉¡Felicidades Celia Añó🎉

(Estoy algo pillada de tiempo, así que intentaré ir a correos la semana que viene. ¡Voy a intentar que quede un regalo bonito! Así que pido paciencia).

IMG_20170426_104612456.jpgY ahora, ¡toca elegir al otro ganador por sorteo! Como veis, escribí todos los pseudónimos (excepto el del ganador del concurso) e hice papelitos. No se me dan muy bien las nuevas tecnologías, así que el vídeo del sorteo es un poco… en fin. Disculpad mis uñas mal pintadas. La falta de tiempo.

Tuve que cortar el principio porque se me cayeron los papeles, de ahí mi falta de interés en moverlos mucho más, porque ya puedo asegurar que quedaron bastante removidos.(Bueno, estoy bastante enfadada porque wordpress no me dejaba subir vídeos si no pago, así que me ha tocado estrenar mi cuenta de youtube para un vídeo de segundos).

🎉¡Felicidades, Marina!🎉 ¡Eres la ganadora de un ejemplar firmado de mi novela, Fugitivo!

(Me pondré en contacto con las ganadoras en un rato -más bien por la tarde-. Que al final esta entrada se ha comido prácticamente mi mañana).

Por twitter me comentasteis que estaría genial poder leer todos los relatos que participaron (que os aseguro que son buenísimos). Y estoy pensando la forma de hacerlo, pero no me decido. Si tenéis alguna sugerencia, podéis comentarme abiertamente por aquí o por mi cuenta de Twitter: @SoniLero.

¡Pero hoy le toca el turno al flamante relato ganador!:

Costura para granjeras tristes

Núria se despertó con el corazón roto.

Al levantarse notó que algo tintineaba dentro de su pecho. Sonaba a gorgoteo, a esquirlas y melodía de campanillas. La chica se sentó en el borde de la cama y se llevó una mano al pecho. No notó nada, solo angustia en vez de latidos. Entonces se dio cuenta que había estado llorando por la noche, lágrimas negras de nuevo, densas, pegajosas, que habían manchado las sábanas con dibujos de caras deformes y miradas ciegas. Todavía las notaba en sus mejillas como alquitrán reseco. Se restregó los ojos y al apartar la mano vio que el dorso se le había manchado de ese mismo negro algo violáceo. Suspiró, cansada, y volvió a acostarse. Cogió la manta y se cubrió con ella por entero, formando una improvisada crisálida de retales y estampado de ositos.

Y volvió a dormir, solo que esta vez no soñó. Dejó la mente en negro y se olvidó de seguir existiendo.

Afuera, su casita de madera se estremeció por el viento. Tenía que cuidarla, tenía que regar el huerto y evitar que los zorros atacaran su granja, pero ella solo quería seguir escondida bajo el edredón.

Una noche despertó. Tenía los ojos turbios, una sonrisa triste y los pelos de punta. Seguía sin fuerzas, pero se obligó a levantarse. Al hacerlo volvió a escuchar a los pedazos del corazón revolverse en su pecho. Era molesto: sentía cómo golpeaban las paredes de su caja torácica, arañándola, sacudidos por la inercia del caminar. Haciendo un esfuerzo, Núria se arrastró hasta el espejo ovalado que tenía en su tocador.

De pequeña, su cómoda había estado llena de libros de dibujos, horquillas de colores y lacitos para la ropa. Según crecía, acabó por llenarse de más manuales para leer, una caja de costura y balas de rifle. Hasta que un día lo tiró todo al suelo de un manotazo.

La muchacha se agachó y recogió su caja de costura del suelo, depositándola sobre el tocador. Con dedos temblorosos, sacó de ella unas tijeras y dedales.

Las hojas de las tijeras refulgieron, plateadas, en medio de la oscuridad. Tras un centelleo, empezaron a recortar la tela de la camisa de dormir. De arriba hasta el cuello, recorriendo en zigzag justo al lado de los botones.

La prenda cayó al suelo.

Núria se miró en el espejo. Su pecho era una amalgama de cicatrices, puntos y suturas torcidas.

Las tijeras chasquearon un poco y volvieron a cortar. Esta vez carne, siguiendo un nuevo patrón, un camino independiente del resto de puntos. La muchacha cortó mirándose en el espejo como si estuviera observando un cuerpo ajeno, extraño, el de otra chica como ella, pero sin ser ella. Cortó piel, traspasó músculo y alcanzó el hueso. Un cuadrado imperfecto de carne cayó al suelo.

Ahora en su pecho había un boquete cuadrado, una puerta hacia su interior. Núria se llevó las manos hasta el agujero y empezó a rebuscar en él. Hasta que encontró los pedazos rotos del corazón. Los sacó con sumo cuidado, evitando que se volvieran a romper, y los dejó encima del tocador. No se detuvo hasta que dio con todos. Contarlos fue sencillo: hacía tiempo que los había enumerado, de manera que solo tuvo que seguir los números y montarlo como si se tratase de un puzle. Los pedazos encajaban, pero no se sostenían: la muchacha observó cómo el corazón volvía a desmoronarse en veinticuatro trocitos diferentes.

Con un suspiro, sacó hilo y aguja y empezó a coserlo. Cuando terminó, levantó el corazón hasta la altura de sus ojos y lo escudriñó. No podía permitirse ningún error, ningún hilo suelto, ningún cabo mal anudado. No si así evitaba que se volviera a romper. Pero al igual que las otras siete veces, todo parecía estar en su sitio. Perfecto, sin margen de error o duda.

Núria bajó los brazos. Seguía sin entender por qué el corazón no funcionaba. Se le escaparon varias lágrimas más, todas oscuras como gotas de noche. El cansancio no se iba, pero era peor estar con el pecho vacío: tener corazón dolía, pero su ausencia era como arrastrar un agujero negro que absorbía el entusiasmo y la felicidad.

La chica guardó el corazón en un cajón del tocador. Lo cerró bajo llave y se fue hasta el armario. Sacó sus botas altas y una chaqueta con la que abrigarse, y salió afuera. El viento y una fina llovizna sacudieron su cuerpecillo. La chica se estremeció al notar como el aire acariciaba las paredes carnosas de su caja torácica. Se cubrió aún más con la chaqueta y, raqueteando, se arrastró hasta su pequeña granja.

Quizás el problema no era el corazón, sino el hueco. Tenía que buscar otro que encajara en su pecho.

Celia Añó.

¡Muchísimas gracias a todos por participar!